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En la planta alta de la casa-Hermandad se encuentra la sala de exposición de enseres y objetos de culto. Inaugurada en 1978, fue ampliada y reformada en profundidad entre 1995 y 1996, dotándola de nuevas vitrinas de madera,  revestimiento de paredes, solería e iluminación.
Todo está distribuido en torno a dos grandes vitrinas centrales que contienen el palio y el manto procesional de la Stma. Virgen y que dividen en dos  la propia sala. El manto es obra de Sobrinos de Esperanza Elena Caro (año 1993);  a ambos lados se sitúan cuatro varales de palio, obra de José Jiménez  entre 1964 y 1966, siguiendo un diseño original de Cayetano González. Del mismo orfebre son los dos grandes faroles dorados del paso del Stmo. Cristo Yacente que figuran  delante de los varales y que se estrenaron en 1982. Junto a ellos encontramos la saya procesional de la Stma. Virgen, obra también de Caro, que utilizó la parte central de los bordados del anterior manto procesional para su confección en 1994. Al otro lado está la túnica procesional de Jesús Nazareno, obra anónima del siglo XVIII.
En la arte superior de la  vitrina del palio están las caídas o bambalinas, obra de Guillermo Carrasquilla en 1947, pasadas y enriquecidas por Caro entre 1980 y 1983; debajo está el techo de palio, bordado por el mismo taller en 1986, en cuyo centro figura un corazón de plata con los siete puñales, del siglo XVIII, rodeado por una ráfaga  también  del mismo metal. Otros ocho varales se sitúan  a ambos lados del techo; en la parte inferior podemos contemplar los seis faroles de entrevarales, obra de José Jiménez de 1970 a 1974.

 
   
     
 

A la derecha de la puerta de entrada encontramos otra gran vitrina que contiene los respiraderos del paso del Cristo yacente, obra del taller de la Hermandad en 2004. También fueron los propios hermanos los que realizaron el tapiz situado en el centro, que va bajo la urna procesional con el escudo ducal, dado que el Cristo estuvo siempre presidiendo el panteón ducal de la colegiata. A la izquierda  hay un manto y una saya de camarín de la Stma. Virgen bordados ambos por el taller de Caro. El manto, de terciopelo azul,  es de estilo neomudéjar y fue estrenado en 2002; la saya, de tisú de plata fue diseñada por el ceramista Paco Franco  Pérez  y se estrenó en 1987, con motivo de la celebración del 275 aniversario fundacional. A nuestra derecha encontramos otro manto y saya, de color rojo Burdeos, bordado el primero por Rosario Bernardino en 2004, reproduciendo fielmente un antiguo manto que Patrocinio López bordó para la  Virgen en 1859;  en la saya fueron recuperados y pasados esos antiguos bordados  por el taller de Caro en 2000. Completan la vitrina dos faroles del paso del Cristo Yacente y dos columnas salomónicas  antiguas.

 
     
   
     
 

En la ampliación hecha en 2005 y 2006 nos hallamos con dos  nuevas  vitrinas. En la de la izquierda están expuestos los nuevos respiraderos del paso de palio, estrenados en 2007, con bordados de Sobrinos de Esperanza Elena Caro y  soporte de plata de orfebrería Triana. La pieza se compone de trece paños bordados sobre terciopelo y malla de oro, enmarcados por ménsulas o colgantes de plata que parten de un baquetón del mismo metal. La parte inferior de cada paño se monta sobre malla de bolillo y la parte superior sobre terciopelo granate. La malla estás enmarcada en la parte inferior por riscos a modo de galón con filo de cartulina, y en la parte superior por dos quimeras o cabezas de león, piezas tejidas de “muestra” con filo de hojilla, rematadas con pieza escamada y recogido todo el conjunto con lazos de milané azul. En el centro de cada paño se sitúa una cartela, siete de las cuales van bordadas en seda, representando los siete dolores de la Virgen, y los seis restantes entonan la primera estrofa del Stabat Mater (STABAT MANER DOLOROSA IUXTA CRUCEM LACRIMOSA). En el bordado de estos respiraderos se han usado las técnicas más nobles y difíciles del oficio: las miniaturas en seda, los lazos de milané, las paredillas, cartulinas montadas, etc.

Dos mantos con sendas sayas flanquean los respiraderos. A la izquierda,  un manto color morado, realizado con los bordados del antiguo manto de salida, pasado a nuevo terciopelo por Caro en 1994. La saya, del mismo color, fue bordada en el mismo taller en 1985 y fue costeada por el grupo joven de la Hermandad.  A la derecha, un manto negro con dibujo geométrico de estilo romántico, bordado por Águeda Verdugo en 2001. La, saya,  también en negro, era la que se utilizaba para la salida procesional antes de 1994 y data de principios del siglo XX. En la parte inferior de la vitrina se disponen  cinco incensarios y dos navetas labrados en plata de ley por Jiménez en1989 y 1990.

 
     
   
     
 
En el centro de la sala encontramos una pequeña mesa con una urna de cristal con cantoneras de plata en la que se exponen las primitivas manos entrelazadas de la Stma. Virgen,  del mismo autor –probablemente de José Montes de Oca (siglo XVIII)-, y que fueron sustituidas por otras de tipo “oferente” en los años  cuarenta del siglo XX. Las actuales son obra de Antonio Eslava en 1958.
En la vitrina de la derecha, de forma angular, se halla en la parte central la cruz de guía, realizada en madera con remates en plata de ley por Jiménez en 1999, reproduciendo la anterior; a ambos lados se exponen dos faroles (1.985), ocho ciriales (1989-1991), un juego de varas y cuatro bocinas, todo ello del mismo orfebre. Los paños de bocina están bordados por Caro en 1998-2000; las del paso del Señor tienen  el anagrama de Jesús Nazareno (JHS –Iesus Hominis Salvator: Jesús Salvador del Hombre) en el centro y las de la Virgen tienen un corazón con las siete espadas. Delante de las varas hay cuatro dalmáticas de terciopelo  rojo con bordados de aplicación en estilo renacimiento, realizado por los propios hermanos en 2004 y 2005. En el centro, una túnica bordada del Señor, de estilo oriental, hecha en París a principios del siglo XIX. En el ángulo izquierdo de la vitrina nos encontramos una saya de color morado, bordada en Écija en el taller de Jesús Rosado en 2003, donada por nuestro Hermano Mayor Honorario, D. Pedro Delgado Seijo. Esta saya reproduce una anterior, de principios del siglo XIX, cuyos bordados han sido utilizados en la casaca del cirineo, que está situada en la parte superior.
 
     
   
     
 

Al fondo de la sala está la vitrina de la candelería, en la que aparecen los noventa y seis candeleros del paso de palio, obra de Jiménez en  torno a 1973-1976. Preside esta vitrina el simpecado, bordado en 1984 por caro, reutilizando el centro del palio anterior, en el que figuraba una inmaculada labrada en metal policromado. También se incluyen aquí una pequeña imagen  exenta de la Inmaculada  en plata con ráfaga que va en la delantera del paso, así como los nuevos faroles de forma piramidal que van sobre las ménsulas delanteras de los respiraderos, labrados por orfebrería Triana en 2008. A los pies del simpecado encontramos la primera edición impresa de las primitivas reglas de la Hermandad, fechadas en 1712.

En el lado del palio, hay tres pequeñas vitrinas exentas que contienen diversos objetos de carácter artístico y devocional. En la primera por la derecha se exponen dos de las cuatro coronas que tiene la Virgen: una de plata en su color, cincelada por Jiménez en 1982 y otra en metal dorado, realizada por Seco en 1947. Dos diademas o ráfagas, una plateada y otra dorada y otros objetos de culto completan esta vitrina. En la  del centro, más pequeña,  figuran pañuelos, cíngulos, bandejas y un traje de torero, de color blanco, regalado por Palomo Linares. Entre todos los objetos destaca uno por su especial significado; se trata de un fijador de oro que sostenía un corazón de oro con los siete puñales que posee la Virgen y que, según la tradición, fue por un hermano que le había robado un corazón de plata para irse a América  a hacer fortuna, con la promesa de devolvérselo a la Virgen pero esta vez de oro. En el fijador puede leerse: “Oro de Veragua, hecho a devoción de D. pedro Ortiz”. En la tercera vitrina,  se guarda la corona de salida de la Virgen, de estilo rococó antequerano, labrada en plata dorada por José Jiménez en 1995, así como las potencias del Señor, obra del mismo orfebre y labradas en el mismo metal en 1980. También se exponen aquí pañuelos de encaje, rosarios y otras prendas, y un exvoto pintado en cristal, del altar del Señor, que por su fragilidad ha sido retirado de su ubicación original.

 
     
   
     
 

Al fondo se encuentra la imagen del cirineo, obra de Luís Álvarez Duarte en 1985, y  los ángeles luciferarios de Manuel Cerquera , de 1958, que sirven de pedestal a la urna del Yacente.

Junto a la vitrina de la candelería, está situado un gran dosel, de 4.90 metros de altura, bordado por los propios hermanos con técnicas de aplicación de tisú y telas  de diversos  colores, reproduciendo el dibujo y el tamaño del gran manifestador del Corpus de la Parroquia. En la realización del bordado se emplearon  catorce meses de trabajo (unas 4.800 horas aproximadamente), se utilizaron 9500 metros de hilo de coser y 2700 metros de cordón de perfilar (en oro y en diversos colores), 4000 lentejuelas, seis metros de tisú de oro y siete metros y medio de telas de brocado; todo ello va sobre un soporte de  veintiséis metros de terciopelo carmesí. El dosel se estrenó en el besamanos de 2007. [Ampliar información]

Delante del dosel, sobre una peana roja con aplicaciones en plata, se encuentra la primitiva imagen del cirineo, de tamaño menor que el natural, obra de Manuel García de Santiago en 1756, y que ya no procesiona.

 
     
 
 
     
 

Repartidas por las  vitrinas se encuentran diversas insignias:  la bandera concepcionista, bordada por Guillermo Carrasquilla en 1949 , con asta labrada por Manuel Seco;  el SENATUS, bordado sobre tisú color malva y que procedía de la Hermandad de los Estudiantes de Sevilla; el banderín de la Juventud, bordado en oro por Esperanza Elena Caro en 1985 y el banderín de la medalla de oro de la villa, conmemorativo de la concesión a la Hermandad de dicha distinción en 2001, bordado también por Caro y que se estrenó el 22 de septiembre de dicho año cuando  la Duquesa de Alba impuso la medalla sobre el pecho de la Stma. Virgen de los Dolores. En la parte delantera  va bordado en oro y sedas el escudo de la villa de Olivares, y  el revés es la bandera de Olivares, amarilla y azul, bordada en sedas por el taller de Feliciano Foronda;  esta bandera que  se izó por primera vez con motivo de esta celebración.

La Santísima Virgen luce habitualmente en su capilla una de sus coronas y de sus conjuntos bordados, que, obviamente no están expuestos en esta sala en esos momentos. Es el caso del conjunto de manto y saya de color grana, con bordados del siglo XVIII que fueron donados por D. Millán Delgado en 1968. Asimismo, falta por describir la corona que luce la Virgen en su altar, labrada en plata dorada por Juan Borrero, de orfebrería Triana, en 2005, reproduciendo fielmente la primera que tuvo la  Imagen, del siglo XVIII, y que por desgracia se perdió en los años 40 del siglo XX.

 
     
   
     
 
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© Hermandad de la Soledad - Olivares 2010